Odio doblar esquinas sin que tú estés a la vuelta, odio cuando callas, cuando mientes en mi oído, odio que sepas hacerme retorcer de dolor y felicidad al mismo tiempo, odio que seas tú y no otro, que no estés aquí ahora o peor aún, que no quieras estarlo, odio que ya no haya ganas de levantarse por las mañanas porque tu ya no estarás. Odio que hayas sido tú el que me ha enseñado a reírme del mundo,odio que seas tan jodidamente perfecto.
No hay comentarios:
Publicar un comentario